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Via crucis con las víctimas de la masacre de Trujillo

Martes 23 de noviembre de 2004, por Javier Giraldo M. , S.J.


Via crucis
con las víctimas de Trujillo

Toma de posesión de la colina donde se construirá el Parque Monumento en memoria de las víctimas de Trujillo - viernes 28 de marzo de 1997 - Viernes Santo.

Primera estación: Jesús condenado a muerte

Nuestros familiares fueron condenados a muerte.

. Fueron condenados en la oscuridad.
. Sin razones, sin argumentos, sin justificaciones que pudieran ventilarse a la luz.
. ¿Por qué?
porque simpatizaron con alguna organización política que les prometió justicia;
porque organizaron a su comunidad y fueron líderes;
porque protestaron alguna vez;
porque eran pobres y tuvieron que robar algo para no morir de hambre;
porque sufrieron angustia, depresión, desesperanza y cayeron en la adición a la droga que les hacía olvidar momentáneamente sus sinsalidas;
porque fueron testigos de algo;
porque buscaron los cadáveres de sus vecinos y amigos;
porque denunciaron algo;
porque se organizaron en cooperativas;
porque se movían de finca en finca buscando trabajo y por eso vieron muchas cosas;
porque se negaron a colaborar con los malos;
porque transportaron o les vendieron algo a los que ya estaban condenados;

. Fueron condenados sin jueces, sin tribunales, sin defensores;
. Fueron condenados por quienes se creyeron dueños de la vida y de la muerte;

Que este parque monumento sea un tribunal permanente para quienes condenaron y condenan injustamente;

Que sea un memorial donde se defienda para siempre la memoria y la dignidad de quienes no tuvieron defensores;

Que sea una pantalla donde se ponga a plena luz lo que se hizo en la oscuridad.

Segunda estación: a Jesús le fue impuesta sobre sus hombros la cruz

¡Cuántas cruces soportaron y soportan las víctimas y sus familias!

La cruz de la vida:
de la pobreza
del desempleo
del hambre
de la droga
de la presión para venderse
para someterse a condiciones injustas
para colaborar con lo que se repudia

La cruz de la violencia:
del miedo
del terror
del riesgo

La cruz del sufrimiento:
de la muerte
de la desaparición
de la tortura
de las amenazas

La cruz del silencio:
de no poder denunciar
de aceptar que no haya justicia
de aceptar los destrozos sufridos
de no poder protestar, ni gritar, ni exigir

Que este parque monumento sea un grito lanzado a toda la humanidad para que todas estas cruces no sigan destruyendo a tantos seres humanos.

Tercera estación: Jesús cayó una primera vez.

Caemos cuando somos más débiles que los pesos que nos caen encima.

- Formamos hogares con ilusiones grandes de bienestar para los nuestros,

pero la falta de trabajo, de tierra, de recursos, fue haciendo sucumbir nuestras ilusiones;

- En nuestro desespero acudimos a los que tenían riquezas,

pero solo nos ofrecieron soluciones con empresas sucias, con trabajos prohibidos y riesgosos, y caímos;

- Agobiados por tantas preocupaciones, tensiones y riesgos, buscamos relajantes que sacaran nuestra mente de una realidad tan angustiosa, y caímos en la droga, que fue destruyendo nuestras mentes, nuestra salud, nuestras familias y nos fue arrojando en precipicios de riesgos más grandes.

Estas fueron para muchos las primeras caídas.

Caídas que ocurrieron antes de hacer nuevos esfuerzos, personales y comunitarios, para buscar soluciones.

Primeras caídas que se siguen produciendo para muchos.

Esta colina nos invita a subir, a ayudarnos, a superarnos.

Pero no lo podremos hacer en forma solitaria.
Solo unidos, organizados, solidariamente, podemos superar esas primeras caídas.

Cuarta estación: En el camino hacia el suplicio, Jesús se encontró con su madre María.

La memoria de las víctimas no puede dejar de lado los sufrimientos de sus madres:

. las madres de los desaparecidos
. las madres de los ejecutados
. las madres de los torturados
. las madres de los amenazados
. las madres de los desplazados.

¡ Cuánto sufrieron y siguen sufriendo !


- Los sufrimientos físicos de sus hijos, de sus esposos , de sus padres, se clavaron en sus mismos cuerpos,
. deterioraron su salud física,
. deterioraron su salud mental.

- Fueron señaladas por muchos como madres de los "ajusticiados", de los que "algo debían"; fueron aisladas y repudiadas como alguien que está manchado, o como alguien con quien es peligroso juntarse, porque "la persigue la desgracia";

- Tuvieron que sufrir en silencio. Muchas veces ni con sus mismas vecinas pudieron desahogar su dolor, porque "era peligroso";

- Tuvieron que cargar con obligaciones que nunca previeron ni imaginaron: echar a sus hombres la carga de hogares deshechos, con hijos pequeños para alimentar y educar, sin presencia ni ayuda del padre asesinado, desaparecido o encarcelado.

En otras partes del mundo, han sido las madres las que han tenido el valor de gritarle al mundo sus crímenes y de buscar justicia.

En la Plaza de Mayo, de Buenos Aires, Argentina, las madres de los desaparecidos llevan 20 años de manifestaciones semanales, pidiendo justicia. La Plaza de Mayo ha sido un sitio donde se derrotó moralmente a las dictaduras; donde nacieron y se redactaron los proyectos de tratados internacionales contra las desapariciones.

Que este parque monumento sea un sitio de cita permanente de las madres, esposas e hijas de las víctimas de Trujillo. Desde aquí ellas deben gritarle a Colombia que NUNCA MAS pueden volver a suceder estas cosas. Aquí se deben redactar las leyes contra la Desaparición Forzada en Colombia; contra las Ejecuciones; contra las Torturas; contra el Desplazamiento.

Esta colina debe ser un lugar sagrado donde Colombia recupere la dignidad humana de las víctimas, gracias a la presencia y el grito valiente de la mujer.

Quinta estación: En el camino hacia el suplicio un hombre de Cirene le ayudó a Jesús a llevar la cruz

En el camino de nuestros sufrimientos debemos recordar también a los que nos ayudaron a soportarlos sin destruirnos:

. Los vecinos que nos dieron la voz de alarma sobre las amenazas que nos cercaban; sobre los carros y motos sospechosas que rodeaban nuestras casas;

. Los que nos ayudaron a esconder o nos dieron hospedaje en los momentos de mayor angustia, cuando nos sentíamos atrapados;

. Los que nos brindaron un pedazo de pan cuando ni siquiera podíamos salir a mercar;

. Los que nos transportaron en sus carros corriendo enormes riesgos, siendo después muchos de ellos condenados a muerte por brindarnos ayuda;

. los que nos ayudaron a buscar los cadáveres en los ríos o en los despeñaderos;

. Los que nos dieron alguna limosna para comprar los ataúdes y las tumbas y para pagar los funerales;

. los que se atrevieron a rendir declaraciones para que hubiera justicia, poniendo en alto riesgo sus vidas y las de sus familias.

. Los que compartieron su pobreza con las viudas para educar o alimentar a los hijos de las víctimas.

En este parque monumento no podrá faltar un homenaje grandioso a todos nuestros cirineos. Ellos merecen que su memoria se enaltezca.

Enaltecer su memoria es ayudar a construir una sociedad donde reine la solidaridad con el que sufre.

Sexta estación: La tradición cristiana guardó durante siglos la memoria de una mujer que se acercó a Jesús en el camino hacia el Calvario y le limpió el rostro ensangrentado con un lienzo, en el cual quedó impreso el rostro doloroso de Jesús. Se le llamó siempre "La Verónica".

El rostro del desaparecido quedó sucio y desfigurado;
El rostro del asesinado quedó destrozado;
El rostro del torturado quedó marcado con gestos de terror;
El rostro del desplazado quedó expresando la desconfianza y la nostalgia.

Sus mismas fotografías se convirtieron en objetos que hay que esconder para no correr riesgos ... para no ser señalados ... para no revivir conflictos ... para poder "vivir en paz" ...

Es necesario limpiar y reconstruir esos rostros.

Sus rostros deben adueñarse de este parque monumento porque este parque es para ellos.

pero serán rostros LIMPIOS Y HUMANOS.

Los limpiaremos haciendo que su memoria no sea prohibida;
Los limpiaremos en una búsqueda de justicia sin desfallecer;
Los limpiaremos recuperando su dignidad.

Ellos fueron despojados de todos sus derechos, excepto de su derecho a la justicia: solo nosotros los podemos despojar de ese último derecho si dejamos de exigir justicia.

Esta colina es ella misma una Verónica:
ella le devolverá a las familias, a Trujillo, a Colombia y al mundo, el rostro limpio y reconstruido de sus víctimas.

Séptima estación: Jesús cayó una segunda vez.

Después de sentirnos aplastados por pesos que no podemos soportar, hacemos un esfuerzo para superar las situaciones difíciles, pero a veces esos esfuerzos nos acarrean problemas que nos vuelven a aplastar:

- Hicimos un esfuerzo por levantarnos de la pobreza, del desempleo, de la falta de recursos y por eso organizamos nuestras comunidades; buscamos líderes; con ayuda del Padre Tiberio fundamos cooperativas; empresas comunitarias.

Pero por eso nos consideraron subversivos y comunistas; nos dijeron que nuestras ideas eran peligrosas; nos amenazaron y nos dijeron que era mejor ser resignados para no meternos en problemas con "la Ley".

- Quisimos protestar por el abandono en que nos tenían y organizamos marchas de protesta pacíficas para hacernos oír.

Pero nos cercaron con batallones armados; nos quitaron la comida; dispararon para hacernos desistir por el miedo y encarcelaron a nuestros líderes.

Nuestros esfuerzos se fueron agotando poco a poco por el miedo y por la persecución. La represión fue destruyendo las empresas comunitarias, las juntas comunales y los grupos de solidaridad.

Esta fue la SEGUNDA CAIDA.

Esta colina nos invita nuevamente a subir, a levantarnos, a hacer nuevos esfuerzos, a reconstruir lo que fue destruido, a reparar los tejidos sociales, a mostrarle a nuestra sociedad que los esfuerzos de justicia no se deben ahogar en sangre y en terror; a buscara el diálogo para que los derechos de los que padecen la injusticia sean respetados.

Octava estación: En el camino hacia el suplicio, Jesús interpeló a las mujeres de Jerusalén que lloraban solamente por Él.

A veces sufrimos y nos lamentamos por aquellos que queremos, pero nuestra mirada es estrecha: los demás parece que no nos importaran; no somos capaces de reflexionar que lo que nos ocurre a nosotros, le ocurre también a muchísima gente, porque nuestra sociedad está enferma.

. Muchas madres de desaparecidos han descubierto que, si perdieron un hijo, se ganaron muchos más hijos, pues han aprendido a luchar en favor de todos aquellos que están en peligro de desaparecer.

. Trujillo se convirtió en un símbolo dentro de Colombia, porque es la primera vez que un gobierno acepta reparar la dignidad violada de las víctimas construyendo un monumento en su memoria.

Pero Colombia está llena de "Trujillos": las masacres se cuentan por centenares; los desaparecidos por millares; los asesinados por decenas de millares.

. Ahora es justo que nos preguntemos: ¿Qué puede hacer Trujillo por el resto de Colombia?

¿Qué pueden hacer las familias de las víctimas de Trujillo para frenar la violencia que hay en Colombia?

Un día de abril de 1995 la plaza de Trujillo se llenó de buses que venían de todos los rincones de Colombia, acompañados por muchas delegaciones de otros países. Miles de personas peregrinaron hacia Trujillo porque buscaban unidad; porque buscaban solidaridad; porque estaban convencidas de que la unión hace la fuerza.

Este parque monumento debe ser un sitio permanente de peregrinaciones nacionales, para que desde aquí se construya la paz; para que desde aquí se construya la justicia.

No guardemos para nosotros solos el privilegio de tener una parque monumento en memoria de las víctimas. Acojamos en ese parque a todas las familias de las víctimas de esta sufrida Colombia, para que, desde la memoria de las víctimas construyamos una Colombia nueva.

Novena estación: En el camino hacia el suplicio, Jesús cayó una tercera vez.

Luego de fracasar una vez, se hacen esfuerzos y se vuelve a fracasar; pero se hacen nuevos esfuerzos y a veces se nos vienen encima otros pesos enormes que no podemos soportar. Nuestras fuerzas se quiebran. Se necesita una esperanza muy fuerte para no ser totalmente destruidos; para no quedarnos definitivamente mordiendo el polvo.

- La persecución que siguió a la organización y a la protesta, fue brutal. Muchos fueron desaparecidos o asesinados. Otros quedaron marcados por el terror. Otros huyeron a otras regiones. Las comunidades quedaron destruidas. Las relaciones sociales quedaron marcadas por el miedo y la desconfianza.

- También aquellos que buscaron evadirse de los problemas por el consumo de droga, fueron perseguidos y asesinados, en lugar de ser sometidos a procesos pedagógicos de rehabilitación.

- Incluso muchos de los que recurrieron a los negocios ilícitos o a otras formas de delincuencia, fueron exterminados, en lugar de ser sometidos a una justicia que los rehabilitara.

Pero apoyados en nuestras leyes civilizadas, acudimos entonces a la justicia. Denunciamos. Pedimos justicia. Pedimos que los hechos criminales, que fueron realizados abiertamente contra la Ley y los Derechos Humanos, fueran investigados y sus responsables sancionados.

Pero denunciar se convirtió en algo sumamente riesgoso. La impunidad reinó sobre todos los crímenes. Nos invadió nuevamente el miedo. Nos fuimos resignando a vivir en el silencio y en la impunidad.

ESTA FUE LA TERCERA CAIDA.

Cuando las fuerzas están tan agotadas, es difícil levantarse. Pero hoy nos hemos reunido para reconstruir la esperanza.

Esta colina nos vuelve a invitar a levantarnos y a subir. Sobre ella se levantará un memorial que nos impedirá desfallecer en la búsqueda de la justicia. Ella guardará la memoria de nuestros seres queridos cuyos rostros nos estarán repitiendo para siempre que no los privemos de su último derecho: el Derecho a la Justicia.

Levantémonos, pues, y continuemos luchando.

Décima estación: Al llegar al Calvario, Jesús fue despojado de sus vestidos.

La injusticia y la violencia son un proceso progresivo de despojo. Todo se nos va quitando hasta llegar a quitarnos la misma dignidad humana.

En diversa medida las familias de las víctimas han sido despojadas. Unas más y otras menos.

Unas tenían riquezas y se vieron afectadas, aunque conservaron gran parte de ellas. Otras perdieron a quienes ganaban el sustento del hogar y les ha quedado sumamente difícil reconstruir la economía familiar. Otras vivían en suma pobreza y quedaron a merced de la caridad de sus vecinos, familiares o amigos.

Todas fueron despojadas de su tranquilidad y vieron profundamente afectado el mundo de relaciones sociales en el cual vivían, que es una necesidad psicológica para toda persona.

La mayoría sufrieron destrozos profundos en su salud física y mental y muchas fueron despojadas de otros seres queridos que murieron de pena moral.

Todas fueron despojadas de unas bases morales que regían sus relaciones con el Estado y con la sociedad.

La destrucción de sus seres queridos; la negación rotunda de sus derechos y de su dignidad humana, fue despojando a muchos familiares de esa base fundamental que anima nuestras relaciones humanas: la conciencia de la dignidad humana. Todos quedamos, en parte, despojados de esa base fundamental. Todo esto se fue reflejando en la vida social. También la sociedad fue siendo despojada de esa conciencia básica de la dignidad humana.

Un hecho escalofriante fue símbolo de este despojo: lo que sucedió en la noche del 21 de julio de 1992: el asesinato, en un andén donde dormía, del anciano Gilberto Berrío Osorio, afectuosamente conocido por todos como "Maracucho".

Ningún símbolo más impresionante de despojo que el cadáver ensangrentado de "Maracucho" sobre un andén. Todas las formas de violencia y de exclusión social se habían ensañado sobre la pobre humanidad de ese mendigo.

En este parque debe quedar para siempre su memoria, como signo patético del despojo de un ser humano de todos sus derechos. Será un signo que nos interpelará permanentemente y nos invitará a reconstruir la conciencia básica de nuestra dignidad humana.

Nunca puede reconstruirse la dignidad de un ser humano si no se reconstruye también la de sus semejantes.


Undécima estación: Sobre la cima del Calvario, Jesús fue crucificado.

En Trujillo fueron practicadas formas de tortura que solo se habían practicado en los momentos más bárbaros de la historia humana, de los cuales la humanidad entera se avergüenza.

Recordemos:

. Hacienda "Las Violetas";
. Hacienda "Villa Paola";
. Riveras del río Cauca ;
. parajes solitarios de nuestros corregimientos y veredas:
Sitios que fueron testigos mudos de tanto sufrimiento.

Ante la tortura enmudecemos. Las palabras se quedan cortas para reflejar su inhumanidad.

Torturadores y torturados nos interpelan: a ambos tenemos que devolverlos al ámbito de lo humano; al torturador, porque se ha despojado a sí mismo de su dignidad humana; al torturado, porque ha sido despojado brutalmente de esa misma dignidad por el torturador.

En esta colina morará también la memoria de los torturados, emitiendo un mensaje permanente para toda Colombia y para el mundo: NUNCA MAS esto puede ser tolerado.

Décima segunda estación: A la hora de Nona, hacia las tres de la tarde, Jesús murió sobre la cruz.

Ellas y ellos ya no están con nosotros. Su vida les fue arrancada violentamente, en la mayoría de los casos con sevicia y crueldad.

Hoy nos reunimos sobre esta colina para hacer memoria de su muerte, sobre el telón de fondo de la muerte de Jesús.

El derecho a la vida es el más fundamental de los derechos de un ser humano.

La violación del derecho a la vida, como práctica masiva y sistemática que se dio en Trujillo, perpetrada por agentes del Estado y por grupos que gozaron de su colaboración o tolerancia, revela lo profundo de nuestra tragedia.

Ningún nivel de destrucción de una sociedad es tan profundo, como cuando el derecho a la vida ha dejado de existir, ha dejado de tener vigencia, o sea, cuando los atentados contra la vida no obedecen a circunstancias fortuitas, excepcionales e incontrolables, sino a una especie de principio, según el cual, sería permitido exterminar a determinadas clases de personas.

La tragedia de Trujillo se ha tratado de disimular, de encubrir, de disfrazar, de tapar, de olvidar, para que no aparezca ante el mundo la crudeza de su brutalidad y de su inhumanidad. Aquí tuvieron carta blanca, con la aprobación directa o indirecta de todas las autoridades, quienes afirmaron con sus hechos que se podía despojar del derecho a la vida a seres humanos. Aquellos que tenían por función proteger la vida se encargaron más bien de destruirla.

Reconstruir el derecho a la vida es más difícil cuando la destrucción de vidas humanas se disimula o se justifica camufladamente con multitud de discursos y explicaciones que tratan de disculpar el horror de lo sucedido.

Por eso es tan importante la memoria.

El derecho a la vida no se reconstruirá, ni en Trujillo ni en ninguna otra parte del mundo, a base de silencios, de olvidos o de encubrimientos. Solo los muertos, aquellos que fueron violentamente despojados de su derecho a vivir, podrán librarnos de aceptar inconscientemente que no existe el derecho a la vida, en la medida en que su memoria esté viva; en la medida en que nos estén recordando a toda hora que lo que se hizo con ellos fue un crimen que NUNCA MAS es posible tolerar.

Y este parque monumento es precisamente para que ellos, nuestros muertos, puedan cumplir esa misión: la de recordarnos cada hora, cada minuto, cada segundo, que lo que se hizo con ellos no se puede volver a tolerar.

Décima tercera estación: El cadáver de Jesús fue bajado de la cruz.

Hay momentos en que los criminales se retiran del escenario. Se alejan. Ya han cumplido sus objetivos. Ya han destruido todo lo que querían destruir. Por eso se retiran tranquilos a disfrutar de la impunidad en una cierta lejanía, al abrigo de los reproches de las víctimas.

Es el momento en que se puede recoger los cadáveres para hacer el duelo.

Es el momento de un silencio doloroso y perplejo, en que tímidamente se comienzan a hacer las primeras reflexiones sobre lo que ha acontecido, en medio del temor y del dolor.

Ese momento se está viviendo ahora en Trujillo.

Pero tenemos el privilegio de podernos reunir aquí y de contar con un espacio para el duelo, para la catarsis, para la recuperación, para la reconstrucción.

Innumerables grupos de víctimas esparcidos por todos los rincones de Colombia, están hoy mirando hacia Trujillo, hacia este monumento en proyecto, como un espacio donde el duelo pueda ser convertido en fuerza de vida, en solidaridad, en camino hacia un futuro más humano.

Bajemos, pues, de la cruz, a nuestros muertos; recojamos sus cadáveres simbólicamente de las orillas de los ríos o de nuestros caminos solitarios. Hagamos en esta colina un duelo comunitario, de frente al país y al mundo, pero un duelo que nos ayude a reconstruirnos y a reconstruir a nuestra patria.

Décima cuarta estación: El cuerpo de Jesús fue sepultado en un sepulcro nuevo excavado en una roca.

Hay una tradición muy hermosa en nuestra cultura colombiana y latinoamericana: la de tratar con cariño las tumbas de nuestros seres queridos o los sitios donde murieron; colocar allí cruces, símbolos y flores.

A través de esa costumbre se expresa nuestra fe en la cercanía de nuestros muertos; en que sus vidas y sus valores no quedaron destruidas por la muerte; en que la misma materialidad de su existencia tenía un valor sagrado; en que sus vidas siguen haciendo parte de nuestras vidas, y por eso conservan un espacio donde se concentra su memoria y unos tiempos que reservamos para comunicarnos con ellos, mediatizados por esos espacios.

Hay en todo esto una fe en el valor del ser humano que no podemos dejar perder. Si la perdemos, nuestras vidas también van quedando vacías de sentido.

Esta colina será ante todo un monumento funerario. Aquí concentraremos la memoria de nuestros muertos. Será como una gran tumba. Será un espacio sagrado. Lo adornaremos con muchas plantas que florezcan y con símbolos de vida. Aquí expresaremos de la manera más artística posible nuestra fe en la vida.

Este parque monumento será como un bálsamo que restaure nuestra fe en el valor de la vida humana, la que intentaron destruir tantos crímenes.

Que el Señor nos conceda culminar este camino que hoy iniciamos hacia la construcción de este memorial, donde la vida que El nos regaló volverá a ser dignificada.

Décima quinta estación: Jesús se levantó del sepulcro

Creer en la Resurrección es creer que la última palabra sobre el hombre no es la muerte, ni el crimen, ni la destrucción, ni el absurdo.

Creer es la Resurrección es creer que Dios / Padre respondió a quienes asesinaron a su Hijo, no destruyendo a éstos, sino levantando de la muerte al Crucificado, al Torturado, al Asesinado.

Creer en la Resurrección es creer que la justicia no será derrotada o burlada; que el sufrimiento no es inútil.

Creer en la Resurrección es creer en el triunfo de la Vida sobre la Muerte.

Este parque monumento, aunque sea un monumento funerario, será un monumento a la Vida: a la vida que se levanta de la muerte; a la vida que triunfa sobre el sufrimiento. A la esperanza construida con muchos dolores.

Los que visiten este parque monumento dentro de muchos años o dentro de varios siglos, deben leer en sus símbolos nuestra fe en la Vida; nuestra fe en la Resurrección. Entenderán que no nos dejamos destruir por el crimen y que fuimos capaces de recoger con fe la memoria de nuestras muertos y avanzar en la esperanza hacia una humanidad nueva, construida sobre el sufrimiento y el amor, y por ello mismo más valiosa y más digna de la Resurrección.

Javier Giraldo M, S. J
Celebración del Via crucis con familias de las víctimas de Trujillo
Viernes Santo, 28 de marzo de 1997
Colina destinada a la construcción del Parque Monumento en memoria de las víctimas de la masacre de Trujillo.


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